Una mano de pintura transforma cualquier estancia, pero el secreto de un buen resultado está en la preparación, no solo en la pintura.
1. Prepara la superficie
Limpia la pared, tapa los agujeros con masilla, lija las imperfecciones y aplica una imprimación si la pared está muy desgastada o tiene manchas.
2. Protege bien
Cubre el suelo con plásticos, retira o tapa los muebles y usa cinta de carrocero en rodapiés, marcos y enchufes.
3. Aplica la pintura
- Empieza por las esquinas y bordes con una brocha.
- Continúa con el rodillo formando una «W» y rellenando sin dejar marcas.
- Da siempre dos manos finas mejor que una gruesa, respetando el tiempo de secado.
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